Eragon miraba fijamente el lugar donde se escondían los ladones de joyas más famosos del mundo. La policía de Nueva York nunca había podido descubrir donde se ocultaban pero él, un detective principiante sí. Él sabía que estos ladrones tenían muchas trampas en el jardín de la mansión: no quería llamar a la policía para que le capturasen porque se atribuirían el merito.
Pensó muchas horas, cuando por fin lo supo que tenía que hacer, comenzó el asalto. Lo primero seria los perros a los que les dio un trozo de carne envenenada, cuando pensó que los perros estaban K.O entró.
Los 2 ladrones estaban durmiendo en sus camas, atrapó a uno i en el intento lo mato, después cuando fue a por el otro. El ladrón salto de la cama con una pistola empuñada y con una bala le atravesó el corazón
miércoles, 11 de febrero de 2009
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